Los pechos son literal y simbólicamente una fuente de sustento y de placentera vinculación afectiva. Este papel se debe a la prolactina, hormona que se activa durante el parto, produce la subida de leche y estimula el proceso de vinculación afectiva — en hombres y mujeres por igual cuando tienen relaciones mutuamente beneficiosas.
En la edad madura, cuando los hijos se van de casa y finaliza una etapa de abnegación, toca reexaminar nuestras necesidades y crear relaciones de verdadero compañerismo. La mayoría de mujeres no enferma de cáncer de mama — pero el estilo de vida influye tanto en la incidencia como en la capacidad de recuperarse de él.
