La función sexual es un fenómeno complejo que refleja el equilibrio hormonal, cardiovascular, neurológico y emocional. La excitación de la mujer está más influida por sus pensamientos y emociones que por la reacción de sus genitales.
La fuerza sexual activa tiene un efecto restaurador de la fuerza vital. No es necesario tener pareja para experimentar la energía rejuvenecedora de la propia sexualidad.
La satisfacción en la relación de pareja, la actitud hacia la sexualidad y los antecedentes culturales tienen más impacto en la función sexual que la menopausia.
No hay diferencias importantes en la respuesta sexual genital entre mujeres premenopáusicas y postmenopáusicas sanas.
La disfunción sexual puede deberse a experiencias negativas del pasado, cansancio, depresión, medicamentos o falta de intimidad — no a la menopausia en sí.
La salud general física y mental de la mujer es más importante que su condición de menopáusica. El tabaco reduce la irrigación sanguínea genital.
Una mujer con una intensa fuerza vital, enamorada de la vida, que se siente sexy y sabe excitarse tendrá una libido normal al margen de lo que hagan sus hormonas.